Comprar o alquilar una vivienda es una de las decisiones económicas más importantes que una persona puede tomar. La respuesta no es sencilla y depende tanto de la situación personal como del contexto del mercado inmobiliario.
Sin embargo, existe una frase muy extendida que se escucha con frecuencia cuando se plantea esta cuestión: “Alquilar es tirar el dinero”. Robert Shiller, premio Nobel de Economía, apunta: “El popular argumento de que alquilar estirar el dinero es totalmente falaz”.
El programa Economía de bolsillo de RNE ha abordado esta afirmación con la ayuda de siete expertos en finanzas personales, que analizan si realmente tiene fundamento o si, por el contrario, es solo un mito.

Para estancias cortas, mejor alquilar
Jordi Martínez Llorente, director de Educación Financiera en el Instituto de Estudios Financieros, recuerda que, tradicionalmente, España ha sido un país de compradores, ya que la generación anterior veía la vivienda como una forma de ahorro.
Sin embargo, las circunstancias han cambiado: los altos precios del alquiler en las grandes ciudades y la precariedad salarial dificultan tanto la compra como el alquiler. Entonces, ¿Qué es mejor? No hay una respuesta única. Según Martínez, todo depende del objetivo vital de cada persona.
“Si tenemos a dos jóvenes, uno que quiere viajar por el mundo los próximos cinco años, casi mejor que esté de alquiler. En cambio, si otro vive en su pueblo, su ilusión es seguir allí y tiene la oportunidad de comprar a buen precio, entonces puede tener sentido comprar”, explica.
“Alquilar es gastar el dinero”
La divulgadora financiera Natalia de Santiago prefiere hablar de que “alquilar es gastar el dinero” en lugar de “alquilar es tirar el dinero”.
La experta defiende que el alquiler es un gasto tan válido como cualquier otro. “Igual que gastas en ropa y a nadie le parece una barbaridad comprar ropa en vez de alquilarla, alquilar es un gasto en algo muy importante”, argumenta.
Eso sí, reconoce que comprar una vivienda es una forma de ahorro a largo plazo y una ventaja a la hora de la jubilación. Sin embargo, advierte que no siempre compensa comprar, ya que la amortización de los costes (hipoteca, impuestos, escrituras) lleva varios años.
De Santiago también destaca que en países del norte de Europa, como Alemania, la compra de vivienda se realiza más tarde, alrededor de los 40 o 45 años, cuando tiene más sentido financiero. Mientras tanto, el alquiler es una opción perfectamente válida y sin el estigma que a menudo se le atribuye en España.
La compra y el alquiler responden a una misma necesidad
Roberto España, jefe de la División de Educación Financiera del Banco de España, opina que tanto alquilar como comprar responden a una misma necesidad: tener un hogar.
Sin embargo, reconoce que la compra de vivienda tiene un componente de inversión, ya que muchas personas confían en la revalorización de su propiedad con el tiempo. Aun así, señala que, dada la situación actual del mercado inmobiliario en España, el alquiler es cada vez más frecuente y, en muchos casos, la única opción viable.
Pese a ello, España sigue apostando por la compra como una inversión a largo plazo, siempre que las circunstancias lo permitan. “Aunque hay que saber cuándo comprar para evitar burbujas, lo cierto es que los alquileres están tan altos que en muchos casos pagar una hipoteca cuesta prácticamente lo mismo”, sostiene.
Además, destaca que mientras el alquiler implica un gasto sin retorno, la hipoteca permite ir amortizando el préstamo hasta que la vivienda pasa a ser propiedad del comprador. “No estás regalando el dinero al banco, sino invirtiendo en tu propia vivienda”, concluye.
“Los alquileres están casi igual de caros que una hipoteca”
En esta línea, Iñaki Jiménez, autor de Aprende economía: una guía para todos, coincide en que el alquiler es una opción válida en ciertos momentos de la vida, especialmente cuando la movilidad laboral es un factor determinante.
“Hay trabajos y etapas en la vida en las que los jóvenes, por los salarios que tienen y la flexibilidad que necesitan, no tienen otra opción que alquilar”, señala.
Sin embargo, Jiménez es partidario de la inversión inmobiliaria siempre que sea posible. “Los alquileres están tan altos que prácticamente pagar una hipoteca cuesta lo mismo. La diferencia es que con una hipoteca sabes que esa vivienda será tuya, no estás regalando dinero al banco, sino amortizando un préstamo y adquiriendo un bien”, argumenta.